Bajo la apariencia de un documental sobre la vida cotidiana de los Beatles, nos encontramos esta fabulosa película que supuso un éxito enorme de público, pero que además también obtuvo el éxito de la crítica que aceptó esta película de Richard Lester como un clásico intemporal.
El comienzo de la película con la canción "A hard day's night" que da nombre a la película es en sí un prodigio de dirección y de montaje, por momentos nos da la impresión de estar presentes en el rodaje o de que los planos que vemos han sido sacados de un documental y no son parte de la película. Ese comienzo con los Beatles corriendo perseguidos por los fans mientras Harrison se cae al suelo, y Ringo al tropezar con él también acaba en el suelo mientras John no puede aguantar las ganas de reír mientras corre, muestra una enorme espontaneidad, dando una sensación de libertad y una frescura que marcan el desarrollo de esta película tan extraordinaria.